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17 diciembre, 2009

Disfraz



Iba corriendo, muy a prisa. Pero en vez de sudar se secaba. Cuando llegó a su destino terminó como una hoja de otoño, negra y agrietada. Todos lo miraban y uno de ellos llamó a la ambulancia. Qué te pasó hombre, dónde has estado. El dijo que se hacía tarde, que no había tiempo. Nadie lo pudo atrapar, era muy ligero. Luego llegó a su segundo destino, y todos lo miraban y uno llamó a la ambulancia, y otro al presidente. Qué te ha pasado, le dijo el presidente. Se hace tarde, era todo lo que decía la hoja seca. Y cuando llegó a su tercer destino, se encontró con ese hombre al que le dicen dios, y le dijo, mientras se quitaba el disfraz de hoja seca.



–Todos me creyeron aún cuando mi disfraz era ridículo, dime, ¿puedes hacer que te crean a ti también? ¿Puedes usar disfraz como yo?


Y ese hombre al que todos llaman Dios le dijo:


–Yo ya uso disfraz, y es mucho más simple que el que llevas puesto.











3 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Con disfraz o sin él, de alguna manera todos actuamos en este drama que es la vida.
Interesante blog.

Saludos...

AdR dijo...

Misterioso, dan ganas de continuar leyendo.

Besos.

K. dijo...

Entonces tendré que cobijar labios en mi cueva de verano. Uff! calor!

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