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11 abril, 2010

a i r e


photo: Kari

a nosotros




Acabo de beber un vino.


Un vasito con vino rojizo; y me siento en esta silla cuadrangular a evocar mis sueños, esas lagartijas gigantescas que van reptando por las cortinas de la Muerte. Esos sueños efímeros, inútiles, gozan de tan buena salud y lozanía, de tanta juventud, de tanto amor. Yo los odio ahora, los aborrezco hasta la muerte, quisiera romperlos, quemarlos, donarlos a la Facultad de Medicina para que los partan con un bisturí asqueroso, y hurgar en sus entrañas más profundas, y libar de su delicioso aroma extraviado. Y mantenerlos intactos con formol, mucho formol, el suficiente para domar un ejército de elefantes. Y ni así se quedarían tiesos, porque con estas tormentas de fuego, los tsunamis, los calabozos en el Castillo de If, los lunares de carne en el rostro más negro, las habitaciones silenciadas por tantos besos falsos, las miradas perdidas y encontradas, los silicios del lavabo donde me preguntaba qué era amar, las noches de troncos fúnebres, no pudieron extinguirlos. Y probablemente no podrán jamás, y probablemente me caiga de esta silla inútil, blanca hasta la exasperación, horrorosa, y me vuelva un piso blanco, sobre el que los caminantes puedan rociar sus espinas, y lamer sus granos. Y viviré sonriendo, temblando de felicidad, jugando a ser la Muerte envenenada, solitaria, hambrienta de libertad, ávida de respirar.


Aire.


Y soplaré nubes multicolores, y absorberé metales efímeros que intentaron aterrizar en mi escote involuntario. Mi maldita luminiscencia involuntaria, y a todos los errores del pasado, presente, futuro, vidas paralelas, convertidos en una mazmorra guijotesca. Y mientras hablo del oráculo invencible, le cuento mis secretos a una extraña, que probablemente está sola en casa tratando de soportar el aire.

3 comentarios:

Andri Alba dijo...

Karina de mis ojos, que no me faltes azul. Vale?

No aborrescas tus sueños. No los mates. No mueras, no juegues a la muerte. Aunque a veces tenemos muchas ganas de jugar a ella, es muy puta la muerte. Se nos pone de cara en todo aquello que anhelamos y hace que lo odiemos.

La muerte envenenada sería la vida en realidad, pues la muerte es veneno en sí misma. Le muerte tiene muchas caras, la amargura es muerte. La prisión que nos fabricamos es muerte. A veces es muy maldita la muerte. Odio la muerte y odio odiar la puta muerte. Cuando odio la muerte, deseo la vida, pero la vida no parece estar hecha de deseos, está hecha de hechos. Coño, y los hechos parecen tan lejanos cuando no se cumplen, entonces ya no son hechos, son putos deseos que no se cumplen y por los que sentimos muerte en forma o con cara de dolor.

La masmorra quijotesca es así, porque no somos valientes de enfrentar nada, preferimos llorar y quejarnos. Eso lo digo por mi, que sé que soy una cobarde. Quiero volar y no tengo alas, pero cuando imagino las alas y mi vuelo, miro la tierra y veo que no he despegado, me veo inútil, muerta. Y no lucho por salir, porque no soy nada más que una cobarde, acostumbrada a lo fácil. Soy una......mejor respeto este espacio que ya digo muchas malas palabras.

Lo importante no es estar sola, lo importante es cuando está rodeada de gente y te sientes sola, vacía y no sabes si ese puto vacío es que te rebosas de lleno de ese material tan inexplicable, que deshace a cualquiera en contradicción.

Te quiero mucho K.
tu amiga siempre,

Andri

Andri Alba dijo...

perdóname el resbalón de la s en aborrezco, que a veces pasa. kisses

Café Sideral dijo...

no te faltaré ni te fallaré. solo farfullaré, meditaré, arrimaré mis penas, lloraré desencantos, y expulsaré demonios, pero seguiré en pie, firme como la aurora boreal en noche estrellada.

k

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