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29 marzo, 2011

Un poco tarde, pero aquí está: Black Swan y los premios Oscar



EL ÉXITO VISTE DE VERSACE

Elucubraciones en torno a los premios Oscar 2011

28/02/11



La noche de los Academy Awards, lejos de pasar inadvertida, fue un acontecimiento naturalista. Me bañé e hice mis deberes. Luego me acosté en el sofá para leer las caras de las estrellas hollywoodenses. Júbilo, nerviosismo, insomnio, y otros libretos en forma de bronceados, blancos, morenos rostros. ¡¿Qué pasó con las conductoras?! Las reemplazaron féminas salidas de Zombieland; y ¡qué vestidos!; los ojos y orejas de la alfombra roja tañían ecos de glamour. Pero la luciérnaga gigantesca allí era Natalie Portman, actriz que con merecido brillo se iría a llevar la estatuilla por su fabulosa interpretación en la cinta de Darren Aronofsky, El Cisne Negro.

Black Swan.- ¿Qué se puede ver entre las múltiples expresiones de Nina Sayers? Caretas varias como las de inocencia y juventud. La estúpida Nina jamás se permitió sentir. Pobre Nina. Pero están los placeres desconocidos, el mundo no visto por el pequeño círculo de la bailarina coronada nueva Reina Cisne. Ojos asesinos de Winona, paralelismo psíquico, espejos... Y se sienta en su noche a beber del elixir lésbico que le ofrece su mano. Jamás hubo tal exploración de la complejidad psicológica femenina. Ver cómo se derriten las cegueras, toman forma los miedos/sueños. Perfección. Está la Escuela de Ballet y la idiosincrasia yankee, está la madre obsesiva de Nina, la soledad de Nina, el infantilismo de Nina, la belleza muerta de Nina; todos los espejismos que va construyendo en su mente. El odio, la cima de la excitación, la fantasía, el júbilo de verse vencedora. Y luego, la muerte.

Éxito vestido de Versace.- El éxito siempre ha sido masculino. No esa noche, no hoy lunes (que puede ser diciembre o enero), no ningún otro día en que nuestras manos se siembran en la ciudad para observar el ocaso de los hombres. En medio de ese mar de galas salen a la vista los genios del arte de pretender. Llega Geoffrey Rush con su discurso apoteósico; Cate Blanchett vestida de Cate Blanchett (no como Bob Dylan o Elizabeth I). Están los que se quedaron en casa saboreando el pastel de la añoranza, están los que interpretaron a reyes de Inglaterra (Colin Firth, mejor actor). ¡Tienen Voz! (El Discurso del Rey, mejor película). El éxito tiene nombre, y lleva un traje de Versace; posee curvas perfectas y un brillo singular. Por eso es mejor ser un leve solfeo del viento, quedarse anónimo(a) frente a un mar de estrellas demasiado brillantes.



© Karina Luz

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