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17 agosto, 2011

Un Aullido en la eternidad



La Poesía no es la expresión de un conjunto de líneas. Es esa hora de la noche en que, acostados en la cama, evocamos nuestros pensamientos verdaderos, haciendo público nuestro mundo privado, eso es lo que hace el poeta.

ALLEN GINSBERG




Acababa de llegar de un viaje placentero, partí al norte en busca del tan ansiado mar, cuando me interné en sus aguas la felicidad fue tal que le pedí matrimonio. Me casé con él y sus ondeadas olas en una ceremonia que precedió al ocaso, después de ello volví a casa con el anillo de casada más raro del mundo: la belleza.
Poco después mantuve una aireada conversación con un espectro o ser humano-herramienta –la verdad no lo recuerdo–, sobre la factibilidad de las ciencias y su impacto en la vida. Mi interlocutor me preguntaba si alguien que no es poeta podía ser capaz de decir poesía; surgió entonces, el eterno dilema de si los genios nacen o se hacen, de si los poetas nacen o se hacen, de si los grandes y notables nacen o se hacen. Mi madre argüía que definitivamente se hacen, mi hermana no estaba segura de si los huevos nacen de una gallina, y yo por supuesto, sostuve mi terca afirmación de que, para cualquier fin o propósito, los poetas nacen. Mi interlocutor entonces, con tono de satisfacción concluyó que sólo la ciencia podía manifestarse en su más magnánima intervención y hallar una solución fáctica al dilema. “Es un misterio”, dije. Mi interlocutor no me creyó, y siguió lamiendo la discusión, “Lo que no tiene explicación debe tener una solución”. “Para eso, está el Arte”, finalicé.
Mr. Keating ya lo había preconizado, “No leemos o escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio o la ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son las cosas que nos mantienen vivos".
Viene a mi memoria un fragmento de la carta de Van Gogh a Theo, “Pero es verdad que es preferible tener el espíritu ardiente, aunque se deban cometer más faltas, que ser mezquino y demasiado prudente”.
Allen Ginsberg carecía de toda prudencia o mezquindad. En su infancia aprendió que la locura era parte del día del día, y aunque su padre fuera un poeta reconocido, su madre sufría de manía persecutoria, factor que le inspiró a escribir “Kaddish para Naomi Ginsberg”, uno de sus mejores trabajos. Muy aparte de su rebeldía contra el sistema consumista, el militarismo norteamericano y la represión sexual que se ejercía en los años 50, Ginsberg fue un gran poeta, capaz de hilar versos largos de una carga emocional intensísima como pocos. Tuvo gran influencia de Walt Whitman, otro pájaro salvaje de la poesía.
Existen muchos discursos que tratan de explicar qué es el poema, qué es la poesía. Quizás un fuego, quizás un viento. Quizás una manifestación sublime del alma que va encendiendo antorchas a diestra y siniestra. A lo largo de la Historia ha habido muchas antorchas, pocas como la voz de Ginsberg, quien no vaciló en transgredir el fondo y la forma del lenguaje. Escribir un poema es como tocar un instrumento imposible de dominar, por más práctica y erudición que se posea, cuando leemos “Howl” o “El Aullido”, se puede palpar una vorágine de notas musicales construidas por el genio y el maravilloso mundo interior de quien lo escribió. Lejos de ser poesía social, es un grito de desesperación, un clamor de justicia, un Aullido. Aquella noche memorable de 1955, en la Galería Six de San Francisco, Ginsberg leía por vez primera Howl frente a los intelectuales y poetas más respetados de la época. Ni bien empezó a recitar, los oyentes ya sabían que se trataba del elegido para representar a su generación.
Pero eso es irrelevante. Ser o no elegido para aullar por toda una época no basta para ser inmortal, porque como ya lo había predicho Bolaño, otro salvaje de las Letras Hispanas, en la eternidad Shakespeare y menganito son lo mismo: son nada.
Estamos aquí para celebrar la vida, la poesía, la belleza, el Arte y la Literatura. Disfruten la travesía.




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*Discurso de apertura leído en la Tertulia Literaria "Aullidos", Poesía y Narrativa, realizada en el Colegio de Arquitectos La Libertad el 13.08.2011. Agradecimiento especial a Rosa Benites, artista plástico, docente y coordinadora cultural. 

** Publicado en el diario la Industria de Trujillo el 30.04.2011

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