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30 septiembre, 2013

121 años de César Abraham Vallejo Mendoza. Fugaz retorno a la Bohemia Vallejiana en Trujillo






El hijo de María de los Santos Mendoza y Francisco de Paula Vallejo, César Abraham Vallejo Mendoza, fue concebido bajo los cielos profundos de Santiago de Chuco, sobre los 3100 metros de altura; rodeado de verdes montañas y tierra rojiza. Fue pulido como un diamante nuevo en Huamachuco, y moldeado por la experiencia citadina en Trujillo. El azar me dio vida en Trujillo, y pude observar de cerca los lugares donde Vallejo experimentó algunos de sus devaneos, éxitos y fracasos literarios, estos últimos relativos y en su mayoría, injustos. 

Vallejo decide arribar a Trujillo en 1910 para estudiar Letras en la Universidad Nacional de Trujillo, sin embargo interrumpe brevemente sus estudios para trabajar y subvencionar su estadía en esta noble ciudad. Regresa en 1913, logra obtener sendos puestos de docente en el centro escolar N°241, conocido como “Centro Viejo”, y en el legendario Colegio Nacional San Juan, donde Ciro Alegría gozó de su enseñanza. Durante su estadía en la capital de la eterna primavera, sembró tantos odios como amistades y amores. Sus más allegados encuentran altar en la figura de Antenor Orrego, Federico Ezquerre y Juan Espejo Asturrízaga. En aquella época se siembra el centenario Grupo Norte, con jóvenes de evidente talento literario y gran vehemencia revolucionaria. Vallejo destaca sin duda alguna, siendo considerado por Juan Parra del Riego como el bohemio de mayor porvenir.



La “bohemia trujillana”. 1916. De izquierda a derecha, sentados: 




De los poemas escritos y concebidos en Trujillo podemos nombrar a “Babel”, “Nostalgias Imperiales”, “Aldeana”, “Fresco”, “Verano”, “Deshora”, incluidos en su primer trabajo poético “Los Heraldos Negros”. En adelante, su obra será influenciada por el modernismo de Darío, a quien citaba y admiraba arduamente. Cuenta André Coyné, que en uno de sus tantos retornos a Santiago y visitas a Huamachuco, Vallejo tuvo a bien recitar sus poemas en el marco de las fiestas patronales de esta región liberteña. Estaba entrado en copas, y al no recibir aplauso, ya que nadie lo entendió, vociferó indignado e iracundo que él iría a ser el más grande poeta de las Américas, más grande incluso que el mismísimo Rubén Darío. No sería la primera vez que el reconocimiento y el aplauso le fueran esquivos. También cuenta una leyenda, que en Trujillo se llevó a cabo un recital en la Casa de la Emancipación, hoy conocida como Fundación del BBVA; Vallejo fue invitado junto con algunos representantes del Grupo Norte. Al cerrar con broche de oro la velada, nadie aplaudió su intervención, porque nadie le había comprendido, y el poeta caminó hacia la salida, desairado e insolente, sellando la noche con su profecía más interesante: que no importaba si lo aplaudían o no, porque en las décadas póstumas a su existencia, él iría a ser famoso y sus poemas serías inmortales. Es así que nuestro Vallejo sufrió la indiferencia de su gente, y al igual que Jesucristo, no fue profeta en su Tierra.

Caben mencionar los ataques de Julio Víctor Pacheco, articulista de la Industria -el diario más importante de Trujillo-; quien se burlaba de los poemas vallejianos y tildaba a la futura lumbrera de la Poesía Peruana de rebelde e irresponsable, causándole mucho sufrimiento en 1917, inspirándole a escribir “Sombras”.

De otra parte, el cantor de América, José Santos Chocano, lo tildaría de “poeta sin poemas”, incapaz de vislumbrar su genio vanguardista y visionario, al igual que muchos otros artistas e intelectuales de la época. El mismo Luis Alberto Sánchez encontró críptico el poemario Trilce, y se preguntó por qué una joven promesa querría jugar de ese modo con el lenguaje. El tristemente célebre Clemente Palma tildó de mamarracho el poema “El poeta a su amada”, burlándose y despotricando contra el vate universal en la sección “Correo franco” de la revista Variedades.

Fue Antenor Orrego, el amigo de las primeras horas, el único entusiasta de la poesía vallejiana en Trilce, y anunció el rompimiento de las formas y la transformación definitiva de la poesía peruana y universal.

Ya en 1918 parte a Lima, donde se relaciona con los notables Manuel Gonzáles Prada y José Carlos Mariátegui. La muerte de su madre lo sume en profunda tristeza y ese sentimiento oceánico engendra los poemas más dolidos de “Trilce”.

En 1920 es apresado arbitrariamente y trasladado a una celda de Trujillo. De ahí que se haya intentado reivindicar al poeta con homenajes y desagravios póstumos. 

Producto de su encarcelamiento escribe gran parte de Trilce, que constituye, según el propio Vallejo, su más lograda obra poética. Hastiado de tanto dolor y mediocridad, decide partir a París el 17 de junio de 1923, con nada más que una moneda de 500 soles en el bolsillo, y un manual para aprender francés.

El vate santiaguino vivirá intensa y sufridamente los avatares de emigrar a las Europas, pasando hambre y penurias, y sobreviviendo del periodismo. Visita Rusia y España, ineludiblemente es inspirado a escribir ensayos, novelas, cuentos y poemas; así como obras de teatro y una prolífica obra periodística. Vallejo fue un escritor completo, se paseó por todos los géneros literarios y periodísticos como un delfín en el océano. Instalado en París, entabla relación amorosa con su prima Henriette, a quien abandona pocos años después para unirse a la magistral Georgette Philiphart. En cartas a su amigo Juan Espejo, delata la admiración hacia la cultura francesa, y se regocija de haber tenido la oportunidad de visitar la Ciudad de la luz, haciendo referencia a sus orígenes humildes, y enfatizando el contraste drástico y abismo cultural que separaba a América Latina de Europa.

Gran parte de lo que hoy conocemos como Poemas Humanos y Poemas Póstumos fue escrita en Europa. El vate viviría allí sus últimos años, y moriría sin gozar de fama ni reconocimientos.

El gran César Vallejo Mendoza reposa en el cementerio de Montparnasse en París, gracias a las gestiones de Georgette Philiphart Travers. Han pasado 121 años desde entonces, su genio poético permanece inmarcesible. El Poeta nace o se hace, esto último sin propósito. Vallejo nació poeta, y uno grande e inmortal. Al igual que grandes figuras de las Letras Universales como Federico García Lorca, Gabriela Mistral, John Keats, Emily Dickinson, Pablo Neruda, Alejandra Pizarnik, Miguel Hernández, Ezra Pound, Charles Baudelaire, Victor Hugo, Alfonsina Storni, Sylvia Plath, Olga Orozco, Allen Ginsberg, Luis Cernuda, H. Hesse, Dante Alighieri, Li Po, William Shakespeare, Arthur Rimbaud, y tantos otros exponentes de la Literatura Universal, César Vallejo es homenajeado y estudiado febrilmente en numerosos países alrededor del mundo, desde Chile hasta China; su voz singular sigue creando lenguajes nuevos que retumban impostergables sobre los soles del tiempo.


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*En noviembre celebramos que César Vallejo no ha muerto en la más grande fiesta de reivindicación de un genio de las Letras Peruanas Universales (Trujillo - Perú).
*En la búsqueda de jóvenes talentos literarios.
*"Devuélvanle pues al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mateo 22 - 21).


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